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martes, 13 de febrero de 2007

"CIUDAD DE TI",MATZA MARANTO



Ciudad de ti"(adelanto de su nueva obra)
Matza Maranto, poeta y periodista mexicana,nacida en 1984,en la ciudad de Ocozocoautla de Espinosa, Chiapas




La ciudad donde habito
Tiene las coordenadas de tu nombre
tu lengua
sobre la espina dorsal de mi mirada
es el inicio de una carretera sin final.


La ciudad donde habito
tiene el parpadeo solitario
es la profecía del silencio
un espejo a través del tiempo.



















ME EVAPORA la conciencia de las tardes,
este reloj con su suicidio instantáneo;
me estremezco en esta ciudad;
panorámico de sueños,
nostálgicas avenidas
y este eterno aeropuerto de ti.

Juego a no perderte ,
a sufrirte con la soledad del asfalto,
voy camino a tu mirada;
con el motor de los autos
acelero
la lluvia empañando los cristales,
llego a ti





ausencia.







SOBRE ESTAS MANOS que ya no tiemblan
el tráfico de mis pasiones
te reclama
la noche impávida llena de luz se estremece
es mi recuerdo.

Acércate
corrompe mis deseos
transforma la sensibilidad de mi estío
penetra en mis días
seamos luna bajo el alba.

Me pierdo en tu espalda
donde todas las calles
unen a un mismo destino;
me derrumbo en tu vida
para quedarme .
Me hundo
en esta metamorfosis
de tu piel.
Beso tus ansias
con la misma cobardía de no tenerte
tu olor me invita a provocar
dispersa tu existencia.
Este es un final
para quedarme

Tu voz pasaporte de mis manos
extiendes tus brazos al cielo
volamos juntos,
llevas mi inocencia en tus caderas;
mírame fundirme en ti
somos el camino a descifrar;
vuelvo a encontrarte
en las luces de la noche
te busco
me pierdo
en tus ojos
sòlo existe mi ciudad.















ÉL se esconde en sus silentes ojos
camina sobre el paroxismo de este pueblo,
danza la ventrílocua de su vida
donde su camino
me deja
detenida.

Esta tristeza curveando mi cuerpo
comprueba
que sigue aquí
para confirmar tu ausencia.
Vive en este meridiano de mi soledad,
lo pienso.
El café hundiéndose con su nostalgia tardía
su imagen llega con la lluvia que rasga la ventana;
Renuncio a ser mía
Desafío los domingos
desafío
nombrándote.









ERES LA VIDA que insinúa

ritmos

espacios

candencias.

Te caes en mi cuerpo

como un mar interminable de soles.

Bajas


te hundes

el mundo se derrumba.









El camino incierto de tu piel
es una oleada en mis labios;
tu amor uterino
marcando las avenidas
el fin.
Acaricio esta tarde que nos envuelve
tu andar se vuelve descarado
ameno.
Recorro tus calles
los ojos insoportables de los edificios
convierten la senda en un circulo Dantesto
tiene el sabor de tus labios.
Tu piel
es la calle que me habita.












Con la parábola de tus manos
te sufro;
irrigas la tristeza en el mapa de este cuerpo
bajo la espuma de tus horas
la ausencia tritura los huesos.

El olvido te sujeta a cada uno de mis dedos
mientras se incendia tu recuerdo en esta angustia;
se hunde la felicidad de mis días rojos
se pierden tus caderas en la nada,
te hablo con este lenguaje de sombras
desde la desértica ciudad de ojos:
el silencio que pronuncia tu nombre.

Hoy te busco entre las manos
allí se imprime tu corazón hedonista
aquí terminan mis noches
aquí tu pecho es mas que una calle hacia el olvido
y te perpetuas en mi boca
conduciéndome a una misma muerte.


La pleamar que habita en tu ingle
Con esta lluvia de la continuidad de nuestros cuerpos
Nos unimos en una cifra interminable
Se incendian las horas de nuestro tiempo.

Uno no sabe si es primavera o invierno sobre tu pelvis,
mi mirada abre tu camisa con los últimos jirones de mi calma.

La danza insaciable de mis piernas sobre tus caderas

Lluvia acida de estos días celestes

La misma tinta esparcida sobre nuestros dedos.


Es una pleamar habitando tu ingle

Ola infinita sobre mi cuerpo.









Tu fuego se estremece entre mis piernas,
Salgo de tu boca para adentrarme en tus ojos
Somos un mismo signo bajo el agua
Somos este viento del sur que rompe olas.

Déjame caer

donde la timidez de tus sábanas se extravía.

deja que rompa el frió de tus noches

deja abierta la puerta de tu ombligo

porque es ahí donde vuelvo


para convertirme en estatua.










Existe un lugar para nosotros en hotel del centro.
Para el matiz de tu piel
no hace falta la eternidad,
todo sirve
para la orquesta de la sábana.
Invento la tarde para quedarme entre tus brazos,
este reloj de arena se vuelve interminable
solitario
húmedo.
Se vierte el café en la arteria del horizonte,
esta manera de hacerte mío
de creer que podemos fundirnos;
tu complicidad
me vuelve mas tuya
Y tú
menos mío.











Renacemos juntos
a ratos,
vamos al cine
te busco en el sexo del antagónico
te insinúo besos
construyo la siguiente escena
donde el atajo a tu piel
es este infierno que me habita.